LLUVIA DE ESTRELLAS

LLUVIA DE ESTRELLAS

¿Qué es?

Las lluvias de estrellas son partículas sólidas provenientes del espacio relacionadas siempre con los restos que dejan los cometas al acercarse al sol, más grandes que un átomo pero mucho más pequeñas que los asteroides y que se queman en la atmósfera terrestre y se los denominan meteoroides, que entran en la atmósfera y se consumen antes de caer al suelo. Algunos logran sobrevivir al paso por la atmósfera terrestre y si llegan a la superficie de la Tierra, se les denomina meteoritos. La lluvia de "estrellas" ocurre cuando la órbita de la Tierra cruza por los restos de partículas dejadas al paso de la órbita de un cometa. En ciertas épocas del año, estas estrellas fugaces parecen aumentar en número y salir de una región especifica del cielo llamada radiante, y asociada a una constelación de la cual se le da el nombre y a esto le llamamos lluvia de "estrellas" (Perséidas, Oriónidas, Leónidas, Gemínidas, etc.)

Un espectáculo espacial

Nomenclatura:

Alfa, Delta: Coordenadas de la posición del radiante de una lluvia, normalmente durante el máximo. Alfa es ascensión recta, Delta es declinación. Los radiantes se desplazan ("derivan") sobre el cielo cada día debido al movimiento orbital propio de la Tierra alrededor del Sol. r: Índice de población, un término calculado a partir de la distribución de magnitudes de una lluvia. r = 2.0-2.5 es más brillante que el promedio, mientras que r por encima de 3.0 es más débil que el promedio. sol: Longitud Solar, una medida precisa de la posición de la Tierra sobre su órbita que no depende de las inexactitudes del calendario. Todas las sol son dadas para el equinoccio J2000.0. V_infinito: Velocidad de entrada atmosférica o meteórica dada en km/s. Las velocidades varían entre 11 km/s (muy lentos) a 72 km/s (muy rápidos). 40 km/s es la velocidad media aproximada. THZ: Tasa Horaria Cenital, un número máximo calculado de meteoros que un observador ideal podría ver bajo un cielo perfectamente claro y con el radiante ubicado directamente sobre su cabeza. Este valor es dado en términos de meteoros por hora. En aquellos casos que un nivel de actividad se presente elevado durante un período menor a una hora, se utiliza la THZ equivalente (THZE) como si hubiese mantenido durante una hora.

Consejos para la observación de lluvias de meteoros

Elegir un lugar alejado y despejado, donde la polución lumínica sea la menor posible, lejos de las grandes ciudades. Esperar a que nuestros ojos se acostumbren a la oscuridad, lo que suele durar entre 20 y 30 minutos. Abrigarnos adecuadamente, aún en el verano, pues el rocío caerá sobre nosotros. Carta del cielo para ese momento, planisferio o mapa del cielo, con el fin de identificar adecuadamente el radiante. Una linterna con luz roja para leer los mapas. La luz roja es la que menos deslumbra y así evitamos necesitar volver a acostumbrar a nuestros ojos a la oscuridad.

LLUVIA DE ESTRELLAS

DATOS CURIOSOS

Algunos datos curiosos acerca de la Lluvia de Estrellas:

Los meteoroides de las Perseidas, (así se les denomina mientras están aún en el espacio) son muy veloces. Entran en la atmósfera de la Tierra a unos 60 metros por segundo en relación al planeta. La mayoría son del tamaño de granos de arena; unos pocos son del tamaño de guisantes o de canicas. Casi ninguno llega al suelo, pero si lo hiciera, se le denominaría meteorito.

El cometa Swift-Tuttle, cuyos escombros son los que forman las Perseidas, es el objeto más grande que se conoce que hace sucesivas repeticiones de su paso cerca de la Tierra. Su núcleo es de unos 9.7 kilómetros de ancho, casi igual al objeto que acabó con los dinosaurios.

Allá en los años 1990's, el astrónomo Brian Marsden calculó que el Swift-Tuttle podría llegar realmente a golpear a la Tierra en el año 2026. Sin embargo una serie de observaciones eliminaron rápidamente cualquier posibilidad de colisión. Sin embargo, Marsden encontró que el cometa y la Tierra podrían llegar a experimentar un acercamiento cósmico de 1 millón 600 mil kilómetros en el año 3044.

Cuando una partícula de las Perseidas entra en la atmósfera, comprime el aire frente a ella, el cual se calienta. El meteoro a su vez puede alcanzar una temperatura de 1650 grados Celsius. El calor intenso vaporiza a la mayoría de los meteoros creando lo que conocemos como estrellas fugaces. La mayoría son visibles a unos 97 kilómetros de altura. Algunos meteoros más grandes se estrellan causando un flash más brillante denominado bola de fuego y algunas veces puede escucharse una explosión desde el suelo.

El cometa Swift-Tuttle tiene muchos cometas de su familia. La mayoría se originan en la distante nube de Oort, la cual se extiende cerca de la mitad del camino hasta la próxima estrella. La gran mayoría de ellos nunca visita el sistema solar interno.

Los meteoroides de las Perseidas se encuentran entre 100 a 160 kilómetros de separación aún en las partes más densas del río de escombros que va dejando el cometa. Ese río, de hecho, es más bien como una serie de riachuelos depositados cada uno de ellos durante diferentes pasos del cometa en su órbita de 130 años alrededor del Sol. El material flota en el espacio y de hecho orbita al Sol en casi el mismo paso que la órbita expandiéndose con el tiempo.

A medida que la Tierra gira, la cara que lleva su órbita alrededor del Sol tiende a recoger más escombros del espacio. Esta parte del cielo se encuentra directamente encima de nosotros al amanecer. Por esta razón las Perseidas y otras lluvias de meteoritos son visibles de una manera más favorable en las horas antes del amanecer.

El cometa Swift-Tuttle fue visto por última vez en 1992, un paso muy poco espectacular a través del sistema solar interior que requirió de binoculares para ser observado. Anterior a esto, había sido visto en el año en que fue "descubierto" por los astrónomos americanos Lewis Swift y Horace Tuttle, en 1862. Abraham Lincoln era Presidente en aquél entonces.

La órbita del Swift-Tuttle ha sido calculada hasta 2000 años hacia atrás y se cree que sea el mismo cometa que se observó en el 188 d.C. o aún hasta uno reportado el año 69 a.C.

El Swift-Tuttle se calcula que regresará en el año 2126 (como ya saben, no nos golpeará) y los astrónomos piensan que podría ser un espectáculo de observación a simple vista como el caso del cometa Hale-Bopp. Si los cálculos históricos son correctos, entonces el año 2126 marcará el tercer milenio de observación humana, suponiendo que queda alguien para poder verlo.


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